ACOMPAÑAR EL ESTUDIO

Capacitar y motivar para el estudio

Con toda nuestra buena intención, desde la familia o desde el aula, tomamos decisiones o hacemos cosas que tienen justo el efecto contrario. 

Después de varios años ayudando a familias a que los estudios de los hijos no sean una preocupación, observamos que tan importante como ayudar a los propios estudiantes, es ayudar a las familias a que el acompañamiento sea motivador, que se centre en capacitar y crear autonomía.

NUESTRO OBJETIVO ES QUE...

Tengan buenos resultados y buenas notas.

Se esfuercen y tengan un hábito de trabajo constante.

Sean autónomos y estudien por sí mismos.

No repitan como loritos, sino que aprendan y sepan.

Se organicen y aprovechen bien el tiempo.

 

Estudiante feliz

Y NUESTRAS ACCIONES SON...

Estoy pendiente de sus cosas, de cuándo tiene examen, lo que tiene que entregar, etc.

Controlo lo que hace o lo que no hace.

Estudio por (con) él o ella, hago sus esquemas para facilitarle el estudio.

Le eximo de otras responsabilidades. 

Me tomo de forma personal su pereza o sus errores.

Decido a qué hora es mejor que empiece y cuánto tiempo necesita para estudiar. 

EL RESULTADO...

Dejan de ser protagonistas de su estudio. 

Se acostumbran a que alguien esté pendiente y dejan de estarlo ellos.

Dependen de que alguien les controle o les diga lo que tienen que hacer. 

Cada vez hacen menos o están más desmotivados.

Aumentan las discusiones familiares por el estudio. 

Se deteriora la relación y no mejoran los resultados.

Adolescente, en, teléfono móvil

SOLUCIONES PARA EDUCACIÓN PRIMARIA

Los niños tienen necesidades diferentes a las de los adolescentes, en cuanto al estudio deben tener un trabajo escolar acorde a su nivel madurativo. En muchas familias se dan conflictos y problemas en torno a los deberes y tareas escolares, y también en cómo tienen que preparar los exámenes. El sistema educativo muchas veces no tiene en cuenta las necesidades de los más pequeños y se someten a presiones similares a las de los adolescentes. 

 

Cada vez vemos más familias agobiadas y a edades más tempranas, por eso hemos diseñado una respuesta específica para menores de 12 años. No tienen que hacer un estudio como tal, pero sí preparar sus pruebas con buenos resultados, y que se sientan capaces.

Os enseñamos cómo hacerlo, de una forma eficaz y respetuosa con las necesidades de la infancia y los ritmos madurativos de cada uno. Trabajamos con los niños para enseñarles cómo hacerlo, y también con la familia para que el acompañamiento sea eficaz. De esta forma, todos vamos al mismo ritmo. 

Con las sesiones para alumnos que cursan educación primaria tendremos la oportunidad de crear hábitos de estudio adecuados, que no les agobie y les permita tener buenos resultados, que sean adecuados a su edad. Nos enfocamos en que adquieran autonomía, no para que hagan solos tus tareas, sino para que se sientan capaces y aprendan a autorregularse. Esto se hace primero con ayuda de los mayores y poco a poco mejoran su responsabilidad. 

Algunas dudas que nos llegan y que es necesario solucionar de forma personalizada ...

¿Deben trabajar solos o es mejor ayudarles?

¿Cómo consigo que sea autónomo?

¿Cuánto tiempo tienen que ponerse?

¿Qué hago si no quiere hacer sus deberes?

Se agobia mucho cuando tiene un examen, no sabe controlar sus nervios.

Yo no sé explicarle el tema, yo no soy profe, ¿cómo le ayudo?

Pide una cita para tu  familia: 

Si tienes un adolescente y quieres acompañarle con respeto y fomentado su autonomía, puedes solicitar una cita para las familias, no para trabajar con el adolescente, sino con la familia. 

Con el Programa Estudiar con sentido será el adolescente el responsable de su estudio, y de su tiempo. Además de ayudarles a ellos, también te acompañamos para potenciar el efecto del programa, ya que desde casa podemos ayudarles mucho para que se conviertan en responsables y con buenos hábitos de estudio.